19 de agosto de 2009

Feria off-road de Bad Kissingen

Entre los dias 10 y 14 de junio asistimos a la Feria anual que se celebra en Bad Kissingen, a 100 Km. de la ciudad alemana de Frankfurt conocida como la Abenteurer off road.
Ni cortos ni perezosos el jueves, sobre las 4 de la tarde emprendemos rumbo a la frontera francesa haciendo noche en los alrededores de Lyon, en la ribera del río Rhone, a modo de acampada libre ya que nuestro Toyota sufrió una pequeña avería en un racor del tubo de inyección y así a la mañana siguiente nos permitía efectuar una visita “turística” a un concesionario oficial. Curiosamente sin ningún impedimento de las autoridades que pasaron un par de veces por nuestro lado durante la acampada ocasional.


Llenos de optimismo, a primera hora de la mañana, nos dirigimos al taller donde supuestamente deben reparar el racor que ocasionaba la perdida de gasoil. El mecánico parece ser japonés, esto me inspira confianza ya que intuyo un feeling de paisanos por parte coche, ya que el operario parece parco en palabras. Carlos, José y Raquel emprenden, inseguros y preocupados ante nuestra insistencia, rumbo a Alemania a fin de agilizar el trayecto y establecer el campamento en el parking de la feria. Nosotros, con la alegría de tener solucionado el problema en una hora y media hacemos lo propio y dejamos las cercanías de Lyon en el retrovisor.
Alegría que dura menos que un caramelo en la puerta de un colegio. A unos 90 Km. de la frontera alemana nuestro querido Toyota sigue con los olores y pérdidas de gasoil. Con cara de pocos amigos salimos de la autopista y casualmente….concesionario a 500 metros. Mediodía, lo pueden arreglar, pero cierran a las 12:30 para comer. Con las magdalenas y las galletas príncipe del desayuno aun en la garganta hacemos lo propio en un restaurante de enfrente, consumiendo el tiempo restante en un césped próximo a modo de vacas del pirineo. Esta vez ha valido la pena el pastoreo y llegamos a Bad Kissingen.
Impresionante. No entendíamos muy bien lo que nos decían nuestros amigos de que era mejor el parking, que está a unos 10 Km. de la feria, que la misma feria (ahora aquí creo que lo propio es decir aquello de “valga la redundancia”).Quizás…1000 campistas?.No lo sé, pero todo el campus de un antiguo cuartel alemán más alrededores estaba lleno de
nómadas potenciales con sus 4x4,camiones y algún autobús y furgonetas creando un caos organizado que era una gozada visual y una prueba concluyente a la teoría de la entropía.



Entonces,puesto el sol, llegó el primer wiskibreafing. Según el Real Wikidiccionario Multiespai: Dícese de la reunión o evento cuyo objetivo es discernir la planificación y/o directrices de la jornada siguiente o futuro próximo, cuya durabilidad pueden ser horas y efectividad escasos minutos, estos últimos de carácter obligado a altas horas de la madrugada. Pueden ser beneficiosamente perjudiciales para la salud.

Y por la mañana siguiente, cuando ya teníamos claros nuestros objetivos nos obsequiamos con un paseo por el llamado parking-camping. Sencillamente un placer para la vista y para la imaginación. Se suceden las preparaciones, las ideas y las maneras de viajar. Y precisamente de eso se trataba, de la manera de viajar.


La mayoría de las preparaciones van en este sentido, en preparar el coche para viajar, hacer grandes rutas por África o por Europa y esto requiere adaptar nuestro 4x4 con otro concepto del que hasta hace poco es quizás una manera diferente de ver la afición del 4x4 aquí en España (quizás me equivoque, pero esta es la sensación que he tenido hasta hoy).Es decir, las suspensiones, las válvulas EGR, las centralitas, los sensores para la presión de los neumáticos y un largo etcétera pasan a un segundo plano cuando la prioridad es la autosuficiencia, la sencillez de los accesorios junto con la fiabilidad y la confortabilidad que nos permitirán recorrer estos mundos tan inhóspitos a veces (…o no) pero tan atrayentes para nosotros. Y en este aspecto, poco creo equivocarme si digo que más del 80% de los vehículos expuestos en la feria y vistos en el parking eran los incombustibles Toyota Hzj 78 y el Land Rover Defender.



Nuestras uñas acaban por desaparecer cuando llegamos a la zona donde los camiones han decidido más o menos agruparse. Antiguos, nuevos, destartalados, impecables, grandes, pequeños…y seguiremos soñando en el día en que podamos disponer de uno y adentrarnos por la sensación de sentir el mundo de otra forma.
























Además, últimamente parece ser que el apartado de furgonetas o pequeños camiones también esta cogiendo su hueco por lo que, en mi opinión, podría ser una muy buena alternativa, práctica y económica














Después de soñar un poco tomamos el autobús que nos llevará a la feria (parece ser el único medio de llegar, pero que pasan cada 5 minutos). Una mezcla de pabellones (si, pabellones, no carpas) y exposiciones exteriores nos entretienes desde las 11 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Múltiples preparadores, material de acampada, accesorios varios hacen nuestro deleite y nuestras discusiones según los puntos de vista y gustos.



Incluso algunas licencias que se marcaban algunos. Por cierto, casi diria indispensables, y si no, fijaos en el capó de este defender casi mitológico.




Ya sobre media tarde damos fin a la visita en la feria y decidimos dar un paseo por el pintoresco pueblo de Bad Kissingen, famoso por sus aguas termales (las cuales no vimos y damos fe de ello por simpatía). A punto de oscurecer y cuando ya la palabra barbacoa había aflorado de nuestros labios tenemos una grata e inesperada visita, Félix.
No sabemos como ni en que momento nos encontramos charlando amenamente con este gran viajero y fotógrafo alemán afincado buena parte del año en Cádiz y dando lugar a una noche memorable, en la cual, junto con la barbacoa y el vino que aporto nuestro nuevo contertulio, daba cuenta de sus aventuras a la vez que íbamos contemplando las fotos de sus travesías. Anonadados nos quedamos cuando en los inicios de sus tribulaciones, a los 22 años decidió comprarse un destartalado camión y atravesar el Sahara, hasta la fecha de hoy, con su Dodge tipo pick-up que nos llegaba el capó hasta el pecho y no sé cuantos cilindros y la cedula que llevaba montada encima con todo tipo de comodidades.
Una manera perfecta de acabar nuestra corta visita a la feria alemana entre abrazos de un nuevo amigo del que pronto pondremos el link en la web para que podáis disfrutar de sus aficiones.
Solo ya me queda decir que realmente ha valido la pena un viaje que quizás se haga un poco pesado de trayecto pero que nos ha compensado en extremo y decirles a la organización…que pongan más barracones de servicios.
Apuntadlo en la agenda y…rumbo.